Las técnicas

¿Qué solución es mejor?

Depende. En principio, y sin considerar otros factores ajenos a las propias técnicas, se pueden establecer unos criterios de orientación sobre qué tratamiento sería el más indicado en cada caso.

  • Composites

  • Parecen la mejor elección para gente joven. Por su baja agresividad y alto grado de reversibilidad conservan al máximo la estructura dentaria sana y dejan las puertas abiertas a cualquier alternativa futura.
  • Además, sus posibilidades de retoque permiten adaptar las restauraciones a los cambios por desarrollo producidos con el paso de los años sin necesidad de rehacerlas por completo.
  • Por la misma razón son una opción interesante para pacientes indecisos, que puedan desear modificaciones a posteriori.
  • Por su inocuidad suponen la solución ideal para quien quiera mejorar su estética sin sacrificar para ello parte de sus dientes. No hay que olvidar que si hoy ponemos unos composites nada impide poner más adelante unas carillas o unas coronas, pero no a la inversa; si se hace un tallado para coronas el paciente queda condenado a coronas de por vida.
  • Carillas

  • Por su estabilidad de color son recomendables en pacientes que presenten una química bucal especialmente agresiva, capaz de degradar los composites en poco tiempo.
  • O en quienes por múltiples razones —lugar de residencia, disponibilidad de tiempo, simple pereza…— no pueden seguir un programa de mantenimiento de sus restauraciones y prefieren olvidarse de ellas hasta que llegue el momento de cambiarlas.
  • Coronas

  • Por su resistencia, están indicadas en dientes frágiles o en bocas cuyos hábitos de mordida podrían fracturar otras restauraciones menos sólidas.
  • En dientes muy destruidos o restaurados por lesiones anteriores, en los que el tallado apenas va a agravar la situación.
  • En bocas donde falten dientes, que tengan que reponerse mediante prótesis apoyadas en coronas.

Conclusión

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